AMISTAD

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La obra de Núria Gussinyer se mueve claramente en el territorio de la abstracción gestual, donde el color no describe objetos sino estados internos. Aquí el lenguaje es emocional antes que narrativo.

1. El color como detonador emocional

La paleta es intensa, contrastada y fragmentada:

Azules y turquesas predominantes → evocan profundidad, calma relativa, pero también cierta melancolía o introspección. No son planos; están “rotos”, lo que sugiere una calma inestable.
Amarillos vibrantes → irrumpen como focos de energía, activación, incluso optimismo o lucidez momentánea.
Rojos y magentas → aparecen como impulsos emocionales más viscerales: pasión, tensión o incluso pequeñas explosiones de irritación o vitalidad.
Verdes y tierras → actúan como zonas de transición, conectando lo emocional con algo más orgánico o equilibrador.

👉 El efecto general no es armónico en el sentido clásico, sino dinámico: el ojo se mueve constantemente, como si estuviera procesando múltiples emociones simultáneas.

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